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Generador de código QR para cartas y menús

Pon la carta en la mesa sin volver a imprimirla cada vez que cambia un precio.

Una página web funciona mucho mejor que un PDF en un móvil sostenido con una mano.

Opciones del código QR
Apariencia

Se genera en tu dispositivo. Nada de lo que escribes se envía a ningún sitio.

Qué hace un código QR de Carta

Un código QR de carta abre el menú en el móvil del propio cliente. La ventaja salta a la vista en todo lo que cambia —los platos del día, la temporada, los precios que se mueven con el proveedor—, porque actualizar la página actualiza todas las mesas a la vez y sin reimprimir nada. Lo que conviene pensar despacio es qué abre exactamente el código. Una página web y un PDF son dos experiencias muy distintas en un teléfono sostenido con una mano encima de una mesa, y esa decisión determina si la carta se lee de verdad o simplemente está ahí. Aquí la corrección de errores viene en Q en lugar de M, porque sobre una mesa acaba derramándose de todo.

Cuándo conviene usarlo

  • Mesas de bares y restaurantes donde la carta cambia con frecuencia
  • Barras con grifos rotativos, sugerencias del día o pizarra de temporada
  • Habitaciones de hotel, para el servicio de habitaciones y los desayunos
  • Mostradores de comida para llevar y escaparates con la carta del día
  • Food trucks y puestos de mercado que no tienen sitio para cartas impresas
  • Locales que quieren dar la información completa de alérgenos junto a cada plato

Por qué funciona bien

  • Los precios cambian sin pasar por la imprenta

    Se actualiza la página y todas las mesas muestran la carta nueva en el acto. Para una cocina que ajusta precios según lo que cuesta el género, eso elimina un gasto recurrente de impresión y, sobre todo, la semana de espera que llevaba detrás.

  • Sitio de sobra para los alérgenos

    En una carta impresa no cabe la información completa de alérgenos y acaba en una hoja aparte que hay que pedir. En una página cabe entera, plato por plato, y deja de interrumpir el servicio cada vez que alguien pregunta.

  • Fotos y descripciones largas

    Los platos pueden llevar foto y una descripción de verdad sin que la carta se vuelva un tocho incómodo de sujetar. Eso ayuda sobre todo con lo que no se conoce, que muchas veces no se pide simplemente porque nadie sabe qué es.

  • Una cosa menos que limpiar entre servicios

    Un código en un caballete no hay que desinfectarlo entre cliente y cliente como una carta plastificada que pasa de mano en mano. Es una tarea menos en cada cambio de mesa, y en un turno lleno eso se nota.

Ejemplos resueltos

Carta en la web del propio restaurante

El montaje recomendado: una página normal que se readapta al móvil y que puede editarse cada vez que la cocina cambia algo, sin tocar el código.

Se codifica como

https://lacantina.example/carta

Carta de bebidas aparte

Un segundo código solo para la barra, de modo que quien quiere vino llega directo a la lista de vinos sin bajar por delante todos los platos.

Se codifica como

https://lacantina.example/bebidas

Servicio de habitaciones de un hotel

Una página propia para la carta de habitaciones, distinta de la del restaurante de abajo, colocada en el escritorio o en la mesilla.

Se codifica como

https://hotelmirador.example/habitaciones/carta

Cómo crear un código QR de Carta

  1. Publica la carta como página web

    Sube la carta a tu web como una página normal y pega esa dirección en «Enlace a tu carta». Una página se readapta al ancho de la pantalla; un PDF maquetado para imprimir en A4 no, y esa diferencia se nota en el primer segundo.

  2. Léela en un móvil, a distancia de mesa

    Ábrela en un teléfono y léela como lo haría un cliente: con una mano, con la luz que hay en tu comedor de verdad. Un cuerpo de letra que se ve perfecto en un portátil suele ser ilegible en una sala en penumbra.

  3. Imprímelo más grande de lo que parece necesario

    Los códigos de mesa se escanean con poca luz, en ángulo y a veces después de la segunda copa. Tres centímetros de lado es el mínimo razonable, y cuatro funciona mejor en un caballete de mesa que en una tarjeta tumbada.

  4. Plastifícalo y revísalo cada cierto tiempo

    El código vive en una mesa donde se derrama y se limpia. Un código dañado deja de leerse mucho antes de parecer inservible, así que protégelo y cámbialo por calendario en lugar de esperar a que se queje un cliente.

Qué suele fallar y cómo evitarlo

  • Enlazar un PDF en lugar de una página web

    Es el error que define a este tipo de código. Un PDF maquetado en A4 se abre en el móvil como una hoja en miniatura que el cliente tiene que ampliar y arrastrar, con una letra que obliga a hacer zoom sección por sección. Una página web se readapta sola. Si el PDF es inevitable, prepara una versión a una sola columna pensada para pantalla y enlaza esa, no el archivo de imprenta.

  • Imprimir el código demasiado pequeño

    Los comedores están en penumbra y el código se escanea muchas veces desde el otro lado de la mesa, en diagonal. Un código del tamaño de una tarjeta de visita falla con frecuencia en esas condiciones aunque se lea perfectamente bajo los fluorescentes de una oficina. Tres centímetros es un suelo, no un objetivo.

  • Dejar que el código se estropee

    Sobre una mesa hay agua, aceite, cera de vela y producto de limpieza. Un deterioro que apenas se ve puede bastar para que el código deje de leerse, y el personal suele enterarse por un cliente molesto. Plastificar ayuda mucho, y revisar unos cuantos cada semana convierte el fallo en rutina en vez de en incidencia.

  • No dejar ninguna carta en papel

    Una carta solo digital deja fuera a quien se ha quedado sin batería, no tiene cámara, ve mal o simplemente no quiere mirar el móvil mientras cena. Además, la accesibilidad de la carta no es opcional en todos los sitios. Unas pocas copias impresas detrás de la barra resuelven el problema entero y no cuestan casi nada.

  • Mandar a todo el mundo a la portada de la web

    Un código que apunta a la página principal obliga a cada cliente a buscar la carta por un menú de navegación pensado para ordenador. Enlaza la página de la carta directamente: ese paso de más pierde a mucha más gente de la que parece razonable.

Compatibilidad con dispositivos y aplicaciones

El contenido es un enlace normal, así que lo abre cualquier lector y no hace falta ninguna aplicación. Los límites reales son ambientales, no técnicos. El wifi de un local suele ir justo y en muchos sótanos no entra cobertura, de modo que una carta pesada, con fotos grandes, tarda precisamente donde más falta hace: mantén la página ligera. El teléfono enseña el dominio antes de abrir nada, así que una dirección reconocible se escanea con menos reparo que una que no dice nada. Y en locales con clientela mayor conviene recordar que los móviles antiguos sin lectura automática desde la cámara siguen necesitando una aplicación aparte.

La corrección de errores viene aquí en Q en lugar de la M que usa el resto del sitio. El nivel Q recupera alrededor de una cuarta parte del patrón tapado, que es justo lo que le conviene a un código que va a convivir con grasa y con agua. A cambio el patrón sale algo más denso, y por eso los consejos de impresión de esta página son un poco más conservadores que en otras.

Preguntas frecuentes

¿Es mejor que el código abra un PDF o una página web?

Una página web, casi siempre. Un PDF maquetado para imprimir obliga al cliente a ampliar y arrastrar un documento mientras sujeta el móvil sobre la mesa, y la letra suele quedar demasiado pequeña para leerla sin hacer zoom en cada sección. Una página se readapta al ancho de la pantalla. Si no hay más remedio que usar un PDF, prepara una versión a una sola columna pensada específicamente para el móvil.

¿De qué tamaño debe ser el código QR de una mesa?

Tres centímetros de lado como mínimo, y cuatro va mejor en un caballete. Los comedores tienen poca luz y el código se escanea muchas veces en diagonal desde el otro extremo de la mesa, que es bastante más difícil que las condiciones de oficina en las que se suele probar. Los códigos del tamaño de una tarjeta de visita fallan a menudo en salas reales.

¿Puedo cambiar la carta sin generar códigos nuevos?

Sí, y es el motivo principal para usar uno. Cambias la página y todas las mesas muestran la carta nueva al momento. Lo importante es que la dirección no se mueva: usa algo como «/carta» y no «/carta-otono-2026», porque entonces cada temporada te obligaría a reimprimir todos los códigos del local para nada.

¿Sigo necesitando cartas en papel?

Conviene tener algunas. Una carta solo digital deja fuera a quien se ha quedado sin batería, ve mal, lleva un móvil antiguo o no quiere sacar el teléfono durante la cena. La normativa de accesibilidad y de información al consumidor tampoco entiende de formatos: la información tiene que estar disponible. Unas cuantas copias detrás de la barra bastan.

¿Dónde pongo la información de alérgenos?

En la propia página de la carta, junto a cada plato, que es donde de verdad se consulta. El Reglamento europeo 1169/2011 obliga a que esa información esté a disposición del cliente, y una página tiene sitio de sobra para detallarla plato por plato en lugar de resumirla en una hoja aparte que hay que pedir expresamente. Es una de las mejores razones para tener la carta en web.

¿Por qué los códigos de las mesas dejan de funcionar con el tiempo?

Por deterioro físico, casi siempre. La grasa, el agua, la cera de las velas y los productos de limpieza degradan la superficie impresa, y un código puede dejar de leerse cuando todavía parece estar entero. Plastificarlos ayuda bastante, y revisar unos cuantos como parte de la rutina del turno detecta el fallo antes que el cliente.

¿Se envía a algún sitio la dirección de mi carta?

No. El código se genera en tu navegador a partir de la dirección que escribes y no se transmite nada. Tampoco hay cuenta, ni suscripción, ni servicio de redirección por en medio: el código apunta directamente a tu página, así que nada de este sitio puede dejarlo sin funcionar más adelante.

Léelo antes de imprimir

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