Red de invitados de una cafetería
Pegado en la mesa o en la carta. Red separada de la del negocio, con una clave que se puede cambiar cada temporada sin tocar nada más.
Se codifica como
WIFI:T:WPA;S:Cafe Invitados;P:cortado2026;;Los resultados aparecen mientras escribes. Usa las flechas arriba y abajo para revisarlos e Intro para abrir uno.
Sin resultados para .
Prueba con una palabra más corta o explora todos los generadores.
Recientes
Se guardan solo en este dispositivo; nunca se envían a ningún sitio.
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Recientes
Se guardan solo en este dispositivo; nunca se envían a ningún sitio.
Que tus invitados entren en la red apuntando la cámara, sin teclear ninguna contraseña.
Se genera en tu dispositivo. Nada de lo que escribes se envía a ningún sitio.
Un código QR de wifi guarda el nombre de tu red, la contraseña y el tipo de seguridad en un solo patrón escaneable. Cuando alguien apunta la cámara, el teléfono le ofrece conectarse directamente: nadie tiene que leer una clave de una pared ni teclear catorce caracteres aleatorios sin equivocarse. El código se genera aquí, en tu navegador, y no se envía a ninguna parte, algo que en este tipo de contenido importa más que en ningún otro: la contraseña de una red no debería pasar por el servidor de un desconocido solo para convertirse en un dibujo. Es el generador que más se usa del sitio y también el que más se equivoca al hacerlo a mano, porque el formato tiene un detalle de escapado que casi nadie conoce hasta que le falla.
Una clave de veinte caracteres aleatorios se escribe mal la mitad de las veces, y cada intento fallido acaba en alguien preguntando en voz alta. El código elimina ese paso entero: se apunta la cámara y se acepta.
Decir la contraseña del wifi en un local la oye todo el mundo, y quien la oye la conserva. Un código pegado en la mesa se puede cambiar el día que cambie la clave, sin que nadie se la haya llevado apuntada.
Toda la información viaja dentro del patrón, así que el código se lee en un sótano, en un aparcamiento o en una planta sin señal móvil. Es precisamente donde más falta hace conectarse al wifi.
El código es estático: no consulta ningún servicio al escanearse. Seguirá funcionando mientras la red tenga ese nombre y esa clave, sin suscripciones de por medio.
Pegado en la mesa o en la carta. Red separada de la del negocio, con una clave que se puede cambiar cada temporada sin tocar nada más.
Se codifica como
WIFI:T:WPA;S:Cafe Invitados;P:cortado2026;;En la carpeta de bienvenida, junto a las instrucciones de la casa. Evita el mensaje de las once de la noche preguntando por la clave.
Se codifica como
WIFI:T:WPA;S:Piso Centro 3B;P:bienvenida-2026;;Sin contraseña, así que el campo de clave se deja vacío y el tipo de seguridad pasa a «Abierta». El código solo lleva el nombre de la red.
Se codifica como
WIFI:T:nopass;S:Sala Espera WiFi;P:;;El SSID distingue mayúsculas de minúsculas y cuenta los espacios. «Cafe Invitados» y «cafe invitados» son dos redes distintas para el teléfono, así que cópialo tal cual aparece en la lista de redes en lugar de escribirlo de memoria.
Los puntos y comas, las comillas, las barras invertidas y los dos puntos se escapan automáticamente al generar. No hace falta que quites ni cambies nada: escribir la clave «tal cual» es justo lo correcto aquí.
WPA2 cubre también WPA3 y es lo que usa prácticamente cualquier red actual. WEP solo aparece en equipos muy antiguos, y «Abierta» es para redes sin contraseña, donde el campo de clave se ignora por completo.
Escanéalo con un teléfono que no esté ya conectado a esa red. Es la única prueba que sirve: un móvil que ya conoce la red se conecta igual aunque el código esté mal, y entonces el fallo aparece cuando lo usa un invitado.
Es el error grave. Quien entra en tu red principal ve las impresoras, las cámaras, los discos en red y el resto de equipos conectados. Casi cualquier router permite crear una red de invitados aislada en un par de minutos, y esa es la única que debería acabar impresa en una pared.
El SSID tiene que coincidir carácter por carácter, mayúsculas incluidas. Un espacio de más al final —que no se ve— basta para que el teléfono busque una red que no existe y se quede intentándolo sin decir por qué.
Si la clave lleva un punto y coma, unos dos puntos o una barra invertida, el formato exige escaparlos. El generador ya lo hace. Añadir barras por tu cuenta produce una contraseña con caracteres de más que se escanea perfectamente y no conecta nunca.
Esa casilla le dice al teléfono que busque una red que no anuncia su nombre, un proceso más lento y que falla con más frecuencia. Si la red aparece normalmente en la lista, déjala sin marcar.
Un teléfono que ya conoce la red se une igual aunque el código esté equivocado, así que la prueba no demuestra nada. Usa un dispositivo que no haya estado nunca en esa red, o olvida la red antes de probar.
Las cámaras de iPhone leen códigos de wifi desde iOS 11 y ofrecen unirse a la red con un toque. En Android funciona de forma nativa desde la versión 10, y en muchas capas de fabricante desde antes; en equipos anteriores puede hacer falta una aplicación de lectura, aunque cada vez es más raro. Los portátiles son el punto débil: Windows y macOS no leen códigos QR con la cámara de forma nativa, así que para un ordenador sigue haciendo falta la clave escrita. Por eso conviene que la contraseña siga estando disponible en algún sitio legible además del código, no solo dentro de él.
El contenido sigue el formato `WIFI:T:WPA;S:<nombre>;P:<clave>;H:<oculta>;;` definido por el consorcio Wi-Fi Alliance. Los caracteres `\`, `;`, `,`, `:` y `"` se escapan con una barra invertida, y ese detalle es el que hace fallar los códigos escritos a mano. `T:nopass` indica red abierta e ignora el campo de contraseña.
La clave viaja dentro del patrón en texto plano, así que cualquiera que escanee el código la obtiene, y cualquiera que le haga una foto puede leerla después con calma. Para una red de invitados aislada eso es un riesgo perfectamente asumible a cambio de mucha comodidad. Para la red principal de una casa o una oficina no lo es: crea una red de invitados separada y comparte únicamente esa.
Sí, en ambos y directamente desde la cámara: en iPhone desde iOS 11 y en Android desde la versión 10, además de muchas capas de fabricante que lo admitían antes. Lo que cambia es el detalle de la interfaz, porque iOS muestra una sugerencia en la parte superior y Android suele pedir una confirmación explícita antes de conectar.
El código deja de funcionar y hay que generar uno nuevo, porque la clave está codificada dentro del patrón y no en ningún servicio que se pueda actualizar por detrás. Si prevés cambiarla cada cierto tiempo, imprime el código en algo que sea fácil de sustituir —una tarjeta, un adhesivo— en lugar de grabarlo en un cartel definitivo o en un rótulo.
Sí. Elige «Abierta — sin contraseña» en el tipo de seguridad y deja el campo de la clave vacío. El código llevará solo el nombre de la red, y el teléfono se conectará sin pedir nada más. Es lo habitual en salas de espera, transporte público y espacios abiertos donde no hay clave que compartir.
Las dos causas frecuentes son un nombre de red que no coincide exactamente —un espacio invisible al final basta— y una contraseña que alguien ha intentado escapar a mano añadiendo barras invertidas que el generador ya pone por su cuenta. También ocurre si está marcada la casilla de red oculta en una red que sí anuncia su nombre. Prueba siempre con un teléfono que no haya estado conectado nunca a esa red.
No de forma nativa. Windows y macOS no leen códigos QR con la cámara, así que en un portátil sigue haciendo falta escribir la clave a mano. Por eso conviene que la contraseña esté disponible en algún sitio legible además del código: el código resuelve el caso del teléfono, que es la mayoría, no todos.
Este generador forma parte de códigos QR de contacto y conexión: consulta el grupo completo y qué conviene decidir antes de generar uno.