Etiqueta de mantenimiento
Pegada a una máquina para que un técnico lea el número de serie y el intervalo de servicio sin red ni manual a mano.
Se codifica como
Nº de serie: 4471-A. Instalado en marzo de 2026. Cambiar filtro cada 6 meses.Los resultados aparecen mientras escribes. Usa las flechas arriba y abajo para revisarlos e Intro para abrir uno.
Sin resultados para .
Prueba con una palabra más corta o explora todos los generadores.
Recientes
Se guardan solo en este dispositivo; nunca se envían a ningún sitio.
Los resultados aparecen mientras escribes. Usa las flechas arriba y abajo para revisarlos e Intro para abrir uno.
Sin resultados para .
Prueba con una palabra más corta o explora todos los generadores.
Recientes
Se guardan solo en este dispositivo; nunca se envían a ningún sitio.
Guarda un mensaje dentro del propio patrón, legible sin nada de internet.
Se genera en tu dispositivo. Nada de lo que escribes se envía a ningún sitio.
Un código QR de texto lleva un mensaje, no una instrucción. Al escanearlo, las palabras aparecen en la pantalla: no se abre nada, no se marca ningún número, no hace falta conexión. Esa última parte es lo que lo hace útil. Como el mensaje vive dentro del patrón, sigue siendo legible en un sótano, en un avión, en una nave industrial sin cobertura o años después de que cualquier web relacionada haya dejado de existir. Es la opción correcta siempre que la información en sí sea el contenido y no haya ningún sitio sensato al que enviar a nadie: números de serie, referencias de lote, instrucciones breves, avisos que deben sobrevivir a la infraestructura que los rodea.
No se descarga nada, así que el mensaje aparece igual en el hueco de un ascensor, en un sótano o dentro de un avión. Para etiquetar en edificios con mala cobertura, esa es la ventaja decisiva.
No hay página que alojar, ni dominio que renovar, ni servicio que pueda retirar el contenido. Una etiqueta impresa hoy se lee dentro de diez años sin ninguna infraestructura detrás.
La gente duda antes de abrir una dirección desconocida. Un código de texto enseña todo su contenido en la pantalla, sin nada que tocar, y esa duda desaparece por completo.
Rehacer una web rompe enlaces, pero no puede tocar un mensaje guardado dentro del patrón. Para cualquier cosa pensada para durar más que una página, esa permanencia es justo el objetivo.
Pegada a una máquina para que un técnico lea el número de serie y el intervalo de servicio sin red ni manual a mano.
Se codifica como
Nº de serie: 4471-A. Instalado en marzo de 2026. Cambiar filtro cada 6 meses.En una caja de almacén, para comprobar qué hay dentro sin abrirla ni consultar un inventario aparte.
Se codifica como
Caja 12 — Contabilidad 2019-2021. Conservar hasta enero de 2032.Una nota corta en una etiqueta de producto. Lo bastante breve para que el patrón quede grueso y se imprima limpio a tamaño de etiqueta.
Se codifica como
Lavar a mano en frio. Secar en plano. No usar lejia ni secadora.Pon en el campo «Texto que quieres codificar» lo que deba aparecer. Se muestra exactamente como lo escribes, así que redáctalo como algo que una persona va a leer en la pantalla de un móvil, no como una clave que solo entiendes tú.
Cada carácter añade módulos al patrón. Una nota de dos líneas se mantiene lo bastante gruesa para imprimirse en una etiqueta pequeña; un párrafo entero produce un dibujo que necesita bastante más superficie para seguir leyéndose.
Las tildes, la eñe y los emoji cuestan varias veces más que una letra simple, porque quedan fuera de los conjuntos compactos que puede usar el formato. En un mensaje muy corto no importa; en uno largo, decide si cabe o no en la etiqueta.
Léelo desde un teléfono, no desde la misma pantalla en la que lo has escrito. Los saltos de línea y las cadenas largas sin espacios se ven de forma distinta en el panel de resultados de un lector.
Es el fallo que define el formato. El texto no tiene un límite natural como lo tiene un número de teléfono, así que es fácil codificar un párrafo entero y acabar con un patrón demasiado fino para el tamaño al que pensabas imprimirlo. Como guía, no pases de unos 150 caracteres para cualquier cosa menor que una postal, y comprueba el resultado impreso en lugar de fiarte de la pantalla.
Una letra latina simple se codifica de forma compacta, mientras que un carácter acentuado o un emoji ocupa varios bytes. Un mensaje corto con unos cuantos emoji puede producir un patrón más denso que otro mucho más largo sin ellos, que rara vez es lo que se pretendía.
Un código de texto muestra y se acaba. Escribir una dirección web dentro no produce de forma fiable un enlace pulsable: algunos lectores la detectan y muchos la enseñan como texto inerte. Si el mensaje debe abrir algo, usa el tipo de contenido pensado para eso en lugar de confiar en que el lector acierte.
Las varias líneas se conservan dentro del contenido pero cada aplicación las presenta a su manera, y algunas las juntan todas en un solo bloque. Cualquier mensaje cuyo sentido dependa de la disposición conviene escribirlo de forma que sobreviva a quedar aplanado en un párrafo.
Algunos lectores muestran solo el principio de un mensaje largo en su panel de resultados, con el resto detrás de un toque. El dato está completo, pero quien lo lee puede no darse cuenta de que hay más: pon lo importante al principio.
Todos los lectores leen texto plano, pero lo que ocurre después varía más que en cualquier otro tipo de contenido de este sitio. iOS muestra el texto en una notificación y en la vista de resultados de la cámara. Android lo enseña en Google Lens o en la propia aplicación de cámara, normalmente con opción de copiar. Los lectores de terceros difieren bastante en cuánto muestran antes de cortar y en si respetan los saltos de línea. Nada corre riesgo de fallar del todo —el texto siempre llega— pero la presentación es menos predecible que la de un enlace o una tarjeta de contacto, y conviene recordarlo cuando la disposición del mensaje transmite parte del significado.
Las mayúsculas, los dígitos y unos pocos símbolos pueden usar el modo alfanumérico, de 5,5 bits por carácter. El texto con minúsculas cae al modo byte, de ocho bits, y cualquier carácter acentuado o la eñe cuestan más todavía. Por eso un mensaje todo en mayúsculas y sin tildes se codifica de forma más compacta que el mismo texto normal, aunque el coste en legibilidad rara vez compensa.
El mensaje aparece en la pantalla y no ocurre nada más. No se abre ninguna página, no se lanza ninguna aplicación y no se establece ninguna conexión. La presentación exacta depende del lector —iOS lo muestra en los resultados de la cámara y Android normalmente en Lens— pero el texto llega siempre íntegro.
Sí, por completo. El mensaje está guardado dentro del patrón en lugar de descargarse de ningún sitio, así que se lee con el teléfono en modo avión o en un edificio sin cobertura. Es la razón principal para elegir texto en lugar de un enlace cuando se trata de etiquetar cosas.
El formato admite unos pocos miles de caracteres, pero la posibilidad de imprimirlo se agota mucho antes que la capacidad. Por debajo de unos 150 caracteres el patrón se mantiene grueso y se lee bien en etiquetas pequeñas; a partir de ahí necesitas más superficie o menos texto.
Puedes, pero no deberías si esperas que se abra. Algunos lectores detectan la dirección y la convierten en un enlace tocable, y muchos otros la muestran como texto muerto que hay que copiar a mano. Para que se abra de forma fiable, el generador de enlaces es el correcto.
No dan problemas de lectura: se muestran correctamente en cualquier lector moderno. Lo que hacen es ocupar más espacio dentro del código, porque quedan fuera del conjunto compacto de caracteres que el formato puede usar. En mensajes cortos da igual; en textos largos y etiquetas pequeñas puede ser la diferencia entre que se lea y que no.
Este generador forma parte de códigos QR de sitios web y enlaces: consulta el grupo completo y qué conviene decidir antes de generar uno.